Sorpresa, admiración y curiosidad, fueron las muestras en la reacción del pequeño César Luis Rondón Mensoney, un niño de apenas 5 años de edad, con residencia en la calle 27 de Noviembre, en el Reparto Progreso de este municipio de Amancio, al contemplar, luego de su rutinaria observación matutina, el resultado del cacareo de su gallina criolla preferida.

Sin pensarlo dos veces, Bienvenido Pérez Aguirre, echó manos al morral, lo cargó de libros, orientaciones metodológicas y cuanto documento útil encontró a su paso, y en una noche de octubre del pasado año, viajó hasta la República Bolivariana de Venezuela, para hacerse cargo de la coordinación de la Misión Educativa cubana en el estado de Trujillo donde teje sueños de amistad y saber.

Tiburón MoralesDesmintiendo el viejo refrán de que nadie es profeta en su tierra, Eduardo Morales Orosco, ataviado con un vistoso sombrero y envadurnado de cubanía desanda la estrecha y pintoresca calle que permite la entrada y salida al asentamiento de Guayabal, poblado que sirve de contacto al municipio de Amancio con las cálidas aguas del Mar Caribe, además de ser el sitio que vio nacer a este bardo hace 70 años.

Armando Marrero García, un joven de 37 años de edad, hoy luce la bata blanca que lo acredita como técnico BÁSICO en enfermería y, en un abrir y cerrar de ojos, me cuenta cómo una vida dedicada a los negocios turbios, sanciones penales y regodeos con indisciplinas sociales cambió de manera radical al incorporarse al Curso de Superación Integral para Jóvenes, y que luego de vencer el calendario correspondiente, la Sede Universitaria de la Salud (SUS) se convirtió en estimulo, fragua y motivación.