Por la soberanía alimentaria. Foto: Danay Naranjo Viñales

Es una realidad que en el municipio de Amancio falta mucho por hacer en materia de autoabastecimiento, pues la cotidianidad demuestra que la demanda supera las ofertas. Sin embargo, hay que reconocer el abastecimiento de las placitas y mercados de la localidad durante los últimos meses.

Por la soberanía alimentaria. Foto: Danay Naranjo ViñalesEn aras de potenciar la producción de alimentos, durante el calendario anterior, la Delegación de la Agricultura logró conformar 21 módulos pecuarios, de los 33 establecidos, sobresaliendo las unidades básicas de producciones cañeras y las cooperativas de producción agropecuaria.

Entre las proyecciones para el 2021 se pretende terminar los restantes 12 durante el primer trimestre, según la disponibilidad de  recursos para la infraestructura y de los pies de cría.

Según el plan para el desarrollo económico del municipio, previsto para la nueva normalidad, la producción de alimentos figura entre las áreas claves y para impulsarla, se dispone de 810 hectáreas de tierras.

La meta este año desmontar 61 de esas hectáreas que en estos momentos están cubierta de marabú, para destinarlas a los cultivos varios, además de potenciar la siembra de viandas en las 33 bases productivas de la localidad, así como, extender la incorporación de patios y parcelas, al programa de Agricultura urbana, suburbana y familiar.

Por la soberanía alimentaria. Foto: Danay Naranjo ViñalesLa implementación de al Tarea Ordenamiento, representa beneficios para los productores amancieros y de ello dan fe las más de DOS MIL QUINIENTAS toneladas de alimentos que ya se contrataron, aunque los directivos del programa afirman que la cifra puede elevarse.

Pero, más allá de los planes y las estrategias que se diseñan, pienso que hay que insistir en cuestiones que se arrastran cada año, y que sobreviven al paso del tiempo.

Me refiero a vicios denigrantes como el desvío de los recursos, esos  que nacen en nuestros campos, en las tierras del Estado con un destino pre-concebido y que muchas veces llegan a manos que pretenden sacarle ganancias a costa del sudor del pueblo.

Los actuales tiempos demandan impulsar el control estatal en las unidades productoras, un  mayor control sobre las producciones agropecuarias, no descuidar la calidad ni perder la cultura del detalle.

Hay que aprovechar las nuevas formas de pagos y precios establecidos para los productores, lo que constituye un incentivo para elevar los volúmenes de alimentos. Con ese compromiso se pule el camino hacia la soberanía alimentaria en el más sureño de los municipios tuneros.