Reparación de la industria azucarera en Amancio. Foto: Danay Naranjo Viñales

Hace casi dos décadas, los amancieros anhelamos escuchar el pito de nuestro central, anunciando el cumplimiento del plan de producción correspondiente al período de zafra.

Reparación de la industria azucarera en Amancio. Foto: Danay Naranjo Viñales

Pero, por segundo año consecutivo, ese sueño se aleja más de la realidad pues, aún cuando la provincia de Las Tunas se alista para iniciar la contienda el próximo mes de noviembre, la maquinaria de nuestro ingenio permanecerá inactiva.

Sin embargo, durante todo este tiempo, un grupo de trabajadores dedica sus jornadas a la conservación y el cuidado de los bienes y recursos que allí se encuentran.

La idea es que, si las circunstancias lo permitieran e hiciera falta que el central moliera por una u otra razón, las áreas, los medios y los equipos que pueden necesitarse durante el periodo productivo, estén en óptimas condiciones para su uso.

Hay que destacar que gracias al desempeño de un grupo de trabajadores ya los dos centros de acopio de encuentran listos para recibir la materia prima con destino al central del municipio de Colombia, pues nuestras cañas serán molidas en ese ingenio.

Asimismo se sustrajeron convenios de trabajo, para garantizar el traslado de la caña por carretera y se aprovechan las jornadas restantes para poner en funcionamiento la maquinaria que aún le falta algún detalle.

Una vez más los habitantes de este poblado, extrañaremos el olor a azúcar mojada, y el ir y venir de nuestros hombres y mujeres de zafra. El hecho de que hoy un grupo de trabajadores de esta localidad, procese nuestra caña en el vecino central, deja mucho que decir y hacer.

Errores cometidos durante contiendas anteriores conllevaron a que hoy tengamos que confornarnos con ser simples espectadores, justo cuando la economía local y nacional necesitan más que nunca el desarrollo de una zafra eficiente.

La provincia de Las Tunas asume el compromiso de hacer de este periodo, uno superior al anterior, en medio de las serias dificultades económicas que enfrenta Cuba, y el mundo. La principal industria amanciera no podrá contribuir.

Ojalá la experiencia se revierta en mejores aseguramientos y un día, no muy lejano, despertemos con la buena noticia de que nuestro ingenio volverá a la batalla.