Sísifo y la fiebre recurrente de la disidencia anticubana

En su célebre libro La Odisea, el griego Homero relata la condena de Sísifo. Este personaje mitológico fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Otra vez la mentira, el odio y la falacia encontraron caldo de cultivo en la fiebre recurrente de la disidencia anticubana.  En su afán de fabricar héroes y mártires que luchan por la libertad, la democracia y los derechos humanos, condenaron a la muerte a un preso cubano.

¿Su nombre?: Wilmar Villar Mendoza, de 31 años, y fallecido en el Hospital Clínico-Quirúrgico Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba, a causa de una absurda huelga de hambre.

¿El motivo?: una evidente manipulación de la más baja calaña alentada por elementos opositores, cuyo propósito es destruir la fortaleza moral, política e ideológica de un pueblo que resiste y avanza hacia el futuro.

Cuando ocurren hechos de este tipo, todo el mundo sabe quiénes se esconden tras bambalinas. La USAID (Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo), la mafia intolerante de Miami y el ala más conservadora de la extrema derecha norteamericana.

Los medios de comunicación al servicio del Imperio hacen de esta noticia un festín para servir en bandeja de plata. Intentan desvirtuar las realidades de un mundo condenado a desaparecer por guerras, hambre, epidemias, desigualdades, catástrofes ambientales, que en fin de cuentas, son la consecuencia del egoísmo de los hombres que desprecian a su propia raza.

Con total desconocimiento de la verdad, intentan denigrar la esencia humanista de la Revolución Cubana, cuyo sistema penitenciario privilegia la reinserción social de quienes cometen un delito y los convierte en seres dignos.

En el municipio de Amancio existe un Centro de Trabajo y Estudio Municipal (CTEM), donde los reclusos se insertan en el llamado Plan Confianza, a través de proyectos comunitarios y de rehabilitación urbanística; se les brinda la oportunidad de estudiar y cultivarse espiritualmente.

Calumnias como las que se orquestan contra Cuba, no toman por sorpresa a sus optimistas y laboriosos habitantes. En el orden del día prima el empeño de perfeccionar el sistema socialista como expresión de que el hombre es la principal divisa, a sabiendas de que el camino está lleno de espinas.

Trayendo a colación la parábola de Sísifo, la verdad está en nuestras manos y sobran los ejemplos para demostrarlo. No hay dudas de que la unidad de los cubanos es sólida y las infamias rodarán como piedras una y otra vez, sin llegar nunca a la cima.