Foto: Reynaldo López Peña

Las Tunas.- Sembrar 11 mil 952 hectáreas de manera planificada y producir 88 mil 457 toneladas de viandas, granos, hortalizas y frutas parece una utopía en una provincia como Las Tunas, con un escaso régimen de precipitaciones y con suelos evaluados en más del 80 por ciento entre regular y malos.

No obstante, esos números constituyen la meta, la brújula que marca el camino para los trabajadores estatales, cooperativistas y campesinos, si se quiere cumplir el programa de autoabastecimiento municipal, el cual establece unas 30 libras per cápita de las diferentes producciones agrícolas.

Para que se tenga una idea, en esa cifra se incluyen 21 cultivos principales y cada uno de ellos tiene indicadores, en dependencia de la población de cada territorio.
El plátano, en todas sus variantes, es el mejor ejemplo, valorando que es uno de los renglones más demandados por los tuneros y que constituye un factor importante en la dieta de los niños, las embarazadas, los enfermos y los ancianos, fundamentalmente.

De ese cultivo se deben sembrar 13.42 hectáreas por habitante; por tanto, el balance supera las siete mil 194 hectáreas para unas 534 mil personas. Hoy hay plantadas siete mil 636; o sea, 442 más, aunque no todas están de cosechar, pues una buena parte corresponde a plantaciones jóvenes.

Incluso, se prevé seguir extendiendo ese cultivo porque cada año se demuelen algunas áreas. Por ello se crecerá en más de dos mil 100 hectáreas en la actual campaña de frío, y en unas mil 300 en la de primavera.

Con la yuca se repite el mismo indicador y hay sembradas cinco mil 142 hectáreas, con un déficit de más de dos mil. De boniato se necesitan 1.2 hectáreas por cada mil habitantes. Al cierre de diciembre se reportan 753.4, un poco más de lo requerido; pero se seguirá cosechando y sembrando, pues es un producto de ciclo corto.

En el caso de las viandas, lo más preocupante es la malanga, cuyo indicador es de dos hectáreas por cada mil habitantes. Se requieren cerca de 490 hectáreas y apenas hay 6.7.

Como este es un cultivo bondadoso, que no exige de muchos plaguicidas y fertilizantes químicos, se pretende completar cien hectáreas en la campaña de frío 2021-2022, por lo que se seleccionan los productores y se organiza la obtención de semillas para su reproducción acelerada.

De manera general, en los ocho municipios están definidas las necesidades y se conoce cuál es la realidad, pues en el programa de autoabastecimiento se establece que son 15 libras de viandas, 10 de hortalizas, dos de granos y tres de frutas.

En Las Tunas queda mucho por hacer, especialmente en el aprovechamiento de todos los espacios, la contratación del total de las producciones y la posterior venta a los precios establecidos, sin opciones para la comercialización ilegal. Solo así, los números dejarán de ser una utopía.

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Fuente: Periódico 26