Foto: Tomada de Internet

Es costumbre que las administraciones estadounidenses usen todo tipo de prácticas –incluido el terrorismo de Estado– contra países, gobiernos o líderes políticos que no se someten a los designios yanquis.

Ahora, con una desfachatez extrema, y construido el argumento para que el Departamento de Justicia estableciera una «acusación formal» por narcoterrorismo, la cúpula de Trump pone precio a la cabeza del Presidente venezolano Nicolás Maduro y de otros funcionarios, incluyendo al jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, general Vladimir Padrino López, y al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció que su despacho ofrecerá recompensas en efectivo de hasta 55 millones de dólares por información que lleve al arresto,o a fallos de culpabilidades para Maduro y cuatro de sus allegados.

Recordemos que, en febrero pasado, en un discurso electorero en Miami, Trump advirtió amenazadoramente a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana «perderlo todo si continuaban apoyando a Maduro».

Tanto en aquella oportunidad como ahora, las amenazas de terrorismo de Estado para aniquilar a un jefe de Estado legítimamente elegido y derrumbar el proceso revolucionario en esa nación, tiene como trasfondo el rejuego electoral de Trump, que precisa de los votos de la Florida para su posible reelección en noviembre próximo. Tampoco dudemos de que quiera desconcentrar la atención sobre la realidad dramática que viven con el nuevo coronavirus.

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Fuente: Granma

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