Plástico reciclado en Las Tunas

Usualmente, cuando una conexión hidráulica se rompe en el hogar, el bolsillo no alcanza para solucionar el problema por las vías habituales, y es necesario acudir a la inventiva, como amarrar un legajo de nylon o innovar con un pedazo de plástico.

En la provincia más seca de Cuba es un lujo ser consecuente con el proverbio que reza "agua que no has de beber, déjala correr", de ahí la necesidad de acercar a la población los materiales para eliminar salideros y fugas innecesarias. Pero los precios de estas mercancías, mayormente de importación o producidas en la gran industria nacional, convierten en un dolor de cabeza cualquier solución.

Precisamente el plástico, al cual acudimos con carácter extraordinario, se ha convertido en una valiosa alternativa a esta problemática, con la reciente inauguración de un taller para la producción de elementos hidráulicos a partir del reciclaje. Esta tecnología es harto conocida en el país, la novedad de este proyecto radica en su modelo de gestión, en el que confluye la tradición de la familia Cervantes y el apoyo de empresas como la de Industrias Locales y la de Mantenimiento Constructivo.

La relación de Luis Cervantes con el plástico reciclado comenzó por el deporte. Desde hace un buen tiempo dedicó su empeño a producir implementos para el hockey, una disciplina con buenos resultados en Las Tunas, pero que veía en peligro su sostenibilidad por el deterioro de los instrumentos. Los conocimientos alcanzados en este quehacer y el apoyo incondicional de su esposa Talena Grin y sus dos hijos, le permitieron asumir el reto de construir todas las máquinas necesarias para establecer una minindustria en el territorio.

Mucho tuvo que ver en ello el apoyo técnico de Julio Cermeño, asesor del Grupo Nacional de Materiales de la Construcción. El especialista afirmó a 26 que el taller de Las Tunas está en condiciones de producir en un día y con buena calidad, dos kilómetros de tubería y alrededor de dos mil piezas, siempre y cuando se mantenga estable el flujo de materias primas.

Rolando Rodríguez, director de la Empresa de Industrias Locales Vascal Las Tunas, aseguró que la apertura de esta manufacturera, en un almacén abandonado por dos décadas, contribuirá a disminuir los costos de producción, por lo que deben decrecer también los precios, al menos en un 50 por ciento, de conexiones hidráulicas, mangueras, tuberías sanitarias y de agua e incluso de checles para turbinas.

El directivo precisó que los 34 renglones que ahora se producen en Las Tunas se destinarán al programa de la vivienda, pero también se incluyen planes de inversiones locales y el apoyo al sector agropecuario.

De esta forma la provincia se consolida como una plaza fuerte en el Programa Nacional de Producción Local y Venta de Materiales de Construcción, en cuya evaluación recibió recientemente la categoría de Avance, aunque aún faltan por perfeccionar los mecanismos de comercialización en las tiendas y la gestión para ampliar las capacidades productivas y satisfacer las demandas de la población.

Tomás Vázquez, jefe nacional del grupo que atiende este programa se mostró optimista con las experiencias de Las Tunas, las cuales entran en una nueva fase de desarrollo con la próxima edificación en el territorio del primer Centro para la Investigación de Materiales, que además del incentivo a la fabricación de una amplia gama de cementos alternativos, brindará asistencia técnica a privados y empresas.

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