Heberprot-P en tratamiento del pie diabético

Las Tunas.—Luego de un lamentable accidente y la úlcera del pie de diabético surgida como consecuencia del mismo, Enia Idelisa Ley­va Fajardo creyó que perdería su pie derecho. Sin embargo, “un medicamento mágico”, co­mo ella lo llama, le devolvió la esperanza y salvó su miembro inferior.

Su testimonio, puede ser el de cualquiera de los tuneros que han sido tratados con el He­ber­prot-P, pues esta provincia se ha mantenido du­rante tres años consecutivos a la cabeza de este programa en el país. Hoy el producto se aplica en los ocho municipios del territorio, y la prueba fehaciente de los resultados, es la disminución de los índices de amputación hasta un 9,3 %.

UN EQUIPO QUE TRABAJA COMO UNA FAMILIA

De una forma u otra todas las áreas de salud vinculadas a la aplicación de este medicamento, basado en el factor de crecimiento humano recombinante, muestran avances. Ello ha sido posible en gran medida, gracias a la atención primaria de salud y su relación constante con el centro de atención secundaria, el hospital general docente Ernesto Guevara.

Sulema Elliott Pérez, especialista en angiología y coordinadora general del programa en Las Tunas, aseguró a Granma que el trabajo parte de un pesquizaje consciente y del cumplimiento de los criterios de inclusión. Asimismo, dijo, a pesar de que somos pocos angiólogos, hemos creado un sistema de apoyo a las áreas de salud, para que nuestro personal  pueda coordinar con nosotros la evaluación de sus pacientes cuando lo consideraran necesario.

Desde el 2013 y hasta el 2015, se observó un crecimiento en la cantidad de personas tratadas con Heberprot-P, que sumaron 740 en el pasado año. Al cierre de diciembre, seis policlínicos terminaron por encima del 95 % del potencial de inclusión establecido, y existió también una evolución favorable en los niveles de atención.

Si bien es cierto que el Heberpot-P tiene una efectividad notable, la detección temprana de la úlcera es indispensable para la recuperación plena del diabético. Eso lo sabe muy bien Felisa González Valdoquín, licenciada en enfermería y responsable del programa en el policlínico Al­berto Arcos Luque de la comunidad de Bartle, el más destacado de la provincia.

“A veces llego a los consultorios y la enfermera me dice que no tiene ningún caso, pero yo no me conformo con eso.

Salgo a caminar el área, no importa cuánto tiempo me tome y al final, siempre me encuentro con algún paciente. En esta tarea uno no puede escatimar esfuerzos. En ocasiones, necesito traer al paciente hasta el hospital y aunque no tengo transporte para eso, utilizo los ómnibus estatales, pero los traigo, porque lo más importante es que puedan conservar su miembro”.

Un compromiso similar siente Lázaro Del­gado Pérez, licenciado en traumatología, quien aplica el Heberprot-P en el hospital Ernesto Guevara, desde hace cuatro años. Él explica que en ocasiones llegan hasta el centro hasta 50 pacientes diarios remitidos por las áreas de salud. Algunos de ellos, dijo, pasan hasta ocho meses ingresados. “Nosotros les brindamos todo nuestro apoyo, los sentimos como nuestra propia familia”.

MÁS ESPERANZA PARA EL DIABÉTICO

Aunque la provincia de Las Tunas exhibe hoy los mejores indicadores, el programa avanza en todo el país. Así lo corroboró a esta reportera Yeen Hernández Hernández promotor na­cional de productos biotecnológicos.

“Antes de existir el Heberprot-P, se amputaban en el país entre el 40 y el 50 % de las personas que tenían una úlcera compleja. Producto de la aplicación del medicamento, esos índices han disminuido de forma considerable y esta provincia es un ejemplo de ello”.

No obstante el promotor señaló que otras provincias exhiben también muy buenos resultados, ese es el caso de Pinar del Río, Sancti Spíritus, Holguín y Ciego de Ávila. Otro aspecto positivo es la preparación que tiene el personal que trabaja en la aplicación del producto, tanto dentro como fuera de Cuba.

Hernández Hernández explicó además, que el medicamento está registrado en más de 30 países, muchos de los cuales, ya tienen un programa establecido como es el caso de Vene­zuela, que lo ha extendido en casi todos sus es­tados. También algunos países de la Unión Eu­ropea han mostrado su interés, ante el au­mento de las úlceras del pie diabético.

NUEVO AÑO, NUEVOS RETOS

Para este 2016 la provincia pretende lograr un potencial de inclusión de 712 pacientes, y mantenerse a la vanguardia del programa. Ese objetivo es lograble, sobre todo intensificando el trabajo en la base.

Aún quedan aspectos por mejorar como la agilidad en el reporte de los casos tratados. Tam­bién resulta indispensable poner en funcionamiento la sala de angiología del hospital Gui­ller­mo Domínguez de Puerto Padre, que no cumple sus funciones por falta de especialistas. Co­mo el elemento más importante, está la pesquisa, de cuyo carácter sistemático y su profundidad, depende en gran medida la sostenibilidad de los resultados.

Todo sacrificio vale la pena, cada vez que un paciente supera la úlcera y agradece a todo el personal, la alegría de evitar una amputación.

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