AlcoholismoDominó y alcohol. Es la suma que hace cada noche. Para él es, dice, una fórmula que se iguala siempre diversión. Regresa a casa tarde, con ese aliento que ha hecho huir de su lado a varias mujeres y una vaga noción de lo que hace y dice. Casi siempre tiene que pedir disculpas a alguien al otro día: a una vecina por orinar en su portal, o al "socio" que jugó como su compañero, porque casi llegan a los puños.

Su última "ex" lo puso a escoger, y él, que mucho la amaba, dejó de tomar unos días. Pero qué va, no pudo, ni siquiera con ayuda de especialistas. Su vicio es muy antiguo y él demasiado débil. Ella se fue, sabe que la adicción es una enfermedad, mas cree la voluntad su cura absoluta. Desde entonces está solo.

Era zapatero. Se le fueron los clientes porque los ojos rojos y el hablar enredado lo delataron como un tipo poco serio, y las que fueron hábiles manos ahora tiemblan cuando le falta bebida. Gana el dinero en apuestas, así que come solo cuando la suerte lo acompaña. Y aun así afirma que dominó y alcohol suman recreo.

Su nombre es Jorge, pero casi lo ha perdido. En el barrio todos le dicen "Cortico", como al borrachín de algunos programas humorísticos cubanos. "Es el único alcohólico del vecindario", aseguran, porque solo son capaces de ver lo evidente.

A pocas casas de Jorge viven Julia y Ernesto. Trabajan, tienen una hija y dos nietos. Son, para muchos, una familia perfecta. Ella, que es cantante, necesita un trago "de lo que sea" cada vez que va a actuar, y él considera al ron indispensable en casa. Y en la misma cuadra reside Róger, que bebe mucho menos, pero cada vez que lo hace termina perdiendo el control. Según las palabras del psicólogo tunero Jorge Rueda Gómez, todos ellos son alcohólicos.

"El alcoholismo es un trastorno conductual crónico que se manifiesta por las repetidas ingestas de alcohol, esta ingesta rompe con las normas de consumo de la sociedad y acaban interfiriendo con la salud, la economía...

"Debemos tener en cuenta dos factores importantes, la cantidad y la frecuencia. Son alcohólicas las personas que durante una semana consumen más de un litro de alcohol o de vino, por cualquier razón; quienes consumen más de dos cervezas diarias y no acompañadas de las comidas; que tienen doce o más estados de embriaguez durante un año; quienes no sean capaces de pasar más de dos días sin consumir al menos un sorbo de alcohol; las que pierden la capacidad de regular el consumo, es decir, que no saben cuando parar de tomar y son dependientes también aquellos que para enfrentar alguna situación de la vida tienen antes que tomar", explica el especialista.

Causante de problemas de salud que pueden conducir a la muerte, de accidentes, de la destrucción de familias y la pérdida de amistades, de la marginalidad... el alcoholismo va más allá de ese patrón que los estereotipos nos enseñan, y no es privativo de la gente como Jorge, aunque sean los primeros, a veces los únicos, que señalemos como tal.

Que su historia no sea tan común, que no la sean las de Julia, Ernesto y Róger -también enfermos- depende de que nuestra sociedad aprenda que la bebida no es imprescindible para divertirse y que cuando al consumir alcohol hay que controlar la cantidad y pensar dónde, con quién y cómo lo hacemos. Y claro, también saber que mientras se viva, nunca es demasiado tarde para dejar de depender de esos tragos que pueden ser tan amargos.

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