Avelino Mola CastilloLlegar a la edad de 104 años todavía con ímpetu en el pecho tras una vida de trabajo azaroso, es un privilegio que solo se hace común entre los hijos de esta Isla. En la circunscripción de Lorenzo Bermúdez, en el municipio de Colombia Avelino Mola Castillo, da fe de una larga historia entregada al sacrificio del trabajo y testigo de importantes cambios socio políticos en la tierra que lo vio nacer.

A mi encuentro llegó por sus propios pies, ayudado solo por un bastón, bien arreglado como disponen las normas de la cortesía ante una visita.

"Mola", como le conocen, tiene más edad que el pueblo que hoy le acoge (Colombia, con 100 años de fundación) y aun está apto para hacer actividades cotidianas en casa por su propia cuenta. Muy a pesar de que la memoria y las fuerzas, a veces amenacen con desfallecer, retornan cuando menos se espera, para demostrar su inquebrantable fortaleza de cuerpo y alma.

La tierra de Santa Cruz en Camagüey, fue su cuna, hasta 1943, a la edad madura de 73 años, cuando se traslada con parte de la familia para esta zona, hoy sur tunera. Entre sus muchos oficios desde inicios del siglo, contabiliza la carpintería y cuenta que labraba la madera con agilidad artesanal en una carpintería improvisada. Con ese trabajo sustentaba su economía en un principio hasta que la producción azucarera convocó su atención y oficio.

Con palabras claras todavía recuerda: "Estuve diez o doce años picando caña en muchos lugares de Camagüey, también en Ciego de Ávila... y fui millonario en el trabajo y me gané viajes a Rusia, Alemania, Checoslovaquia".

A una larga trayectoria como trabajador azucarero, testigo de las grandes contiendas productivas que se sucedían en la región central y oriental de Cuba, le prevalece el orgullo de ser hombre de bien.

Actualmente, tiene su residencia en este barrio de trayectoria destacada en el trabajo del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), a cuya fundación contribuyó. "Fui coordinador del CDR cuando se formó el caserío...", comenta con gesto firme.

Es reconocido por ese mérito, el de haber formado los cimientos del barrio de la circunscripción 43, de la zona número 32 que este año es ratificada vanguardia nacional por tercer año consecutivo. Allí todos le conocen y respetan, tanto por su actitud destacada ante las tareas del barrio, como por el honor de haber superado el siglo de vida, que lo posicionan entre los hombres más longevos de la provincia. Su sola presencia es admirable, memoria viva, ejemplo, leyenda de pueblo.

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