Machado Conte recibió el importante lauro de manos de Abel Prieto, ministro de Cultura. Foto: Ariel Ley Royero (ACN)Machado Conte recibió el importante lauro de manos de Abel Prieto, ministro de Cultura. Foto: Ariel Ley Royero (ACN)

Las Tunas.- Andrés Machado Conte era mejor en los números que en las letras cuando llegó al duodécimo grado en el Ipvce Luis Urquiza Jorge, de esta ciudad. Eso lo recuerda ahora y hasta me reprocha con una carcajada el hacerle revivir tanto tiempo pasado.

Conversamos vía telefónica, después de alzarse con el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, este año junto a los también consagrados Luis Morlote Rivas y Joel del Río Fuentes.

Asegura que a él le gustaba saber un poco de todo, y por eso, tal vez por la bendita manía de querer saber, permitió que Doraida Leyva llenara su planilla de solicitud de carrera y pusiera al Periodismo en primera opción, a pesar de los remilgos de Camejo, el profesor de Matemáticas que no se resistía a perder a un muchacho que parecía nacido para otra cosa.

Era el año 1980 y el jovenzuelo se llevó la única licenciatura en la especialidad que había llegado a Las Tunas. Claro, estaba su talento y también un poco de buena vibra colectiva, porque tiempo después de aquello se enteró, casi por azar, de una suerte de complot que habían organizado.

"Tú te imaginas -me dice ahora-, el curso entero se puso de acuerdo para no pedir la carrera porque la había solicitado yo. Qué bonito eso, y me enteré 12 años después de ese pacto de caballeros. ¡Y todos creían que yo lo sabía de antes!".

Vinieron entonces los tiempos de la beca en la Universidad de Oriente, en los que llegó a ser tenor de la coral universitaria. Y lo escucho sonreír mientras repite: "Pero yo soy de ahí, de ustedes", y tal vez recuerda a su padre, Andrés Machado Cruz, el trovador.

Regresó a Las Tunas e hizo su Servicio Social en el Minint: "El sitio donde conocí al mejor jefe del mundo. Se llamaba Alfredo Rodríguez Rodríguez y lo recuerdo por humano, por extraordinario. He tenido otros buenos dirigentes como Carlos Tamayo, sumamente acucioso, de quien aprendí el respeto por la verdad histórica.

"Oscar Góngora, un maestro maravilloso de la prensa escrita que te mandaba para la calle y ya. Te tocaba buscar la fuente, la noticia y era muy estricto con leerla, revisarla". Otros nombres afloran: Guillermo Vidal, Ramiro Duarte, Andrés Casanova, Alberto Garrido y también Víctor Marrero, el historiador de la ciudad, a quien "le agradecí cuando me marché de Las Tunas. Tuvimos enconadas polémicas, pero eso no menguó la amistad".

Fue intenso el paso de "Machadito" por la prensa en esta provincia. Algo que se hizo más latente el día en que le permitieron ser el periodista cultural de 26, tras el regreso a Matanzas del titular hasta entonces, Mauricio Castillo Santana, "uno de los reporteros más valientes que yo he conocido".

El camino para él aquí estuvo marcado por enconadas querellas y apasionados aciertos que lo llevaron desde estas páginas hasta la radio en los 90, "cuando la cosa se puso dura en las publicaciones impresas", y un día, le hicieron decir adiós, "casi una fuga", sentencia.

Se fue a Radio Rebelde, con el mismo brío. Y aunque asegura que no fue fácil llegar, halló la puerta y allí, un día, se reencontró con el camino exigente del periodismo cultural cubano. Y todo eso, sin dejar de ser nuestro. Porque lo sabemos presente en cada edición de la Jornada Cucalambeana, en plena cobertura, participando, "no es solo ir a un lugar y hacer las cosas. Hay que meterse en el tema y ser un poco el ente que provoca".

Hablamos de muchos otros temas. Me dijo que quiere ser cremado al morir y enterrado en el patio de la Casa Natal de Vicente García. "Publica eso. Yo soy vicentista y me siento un poco embajador de la historia local de Las Tunas por acá. Quiero estar enterrado cerca de mi General. Ya se lo dije a mis hijos".

Defiende que fue esta la primera provincia que comenzó a luchar en Cuba por ser la sede de un acto nacional por el 26 de Julio. "Antes daban la sede, pero Fidel en la inauguración del hospital Guevara en el año 80, hizo el llamado a los tuneros y el territorio se volcó a eso".

Afirma que es tímido, teme al micrófono como el primer día y para él "la vida siempre pone las cosas en su sitio". Tras más de media hora de diálogo le pregunto por la salud del mejor oficio del mundo en el país y entonces su verbo fácil y dicharachero se vuelve categórico:

"Lo que puedo decir sobre eso está en José Martí. Sus crónicas son piezas ejemplares de la literatura hispanoamericana. En él están las claves. El Maestro consideraba que la cultura es la premisa indispensable de libertad cuando dice ser culto es el único modo de ser libre.

"En una carta que él deja sobre cómo se debe escribir en el periódico Patria, cuando ya estaba rumbo a Cuba para incorporarse a la guerra, menciona la frase amenidad revolucionaria. Esa cita es también para todos los tiempos. A veces convertimos al periodismo en una tribuna, una barricada y no es el camino. Es revolución, sí; pero con amenidad, con encanto".

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Fuente: 26 Digital

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