La doctora Martha Vergala, a la izquierda, y Marlene Campas. Foto: 	Misleydis González Ávila.La doctora Martha Vergala, a la izquierda, y Marlene Campas. Foto: Misleydis González Ávila.

Las Tunas.- Más de tres décadas han transcurrido desde que el doctor Eduardo Villamil Toranzo llegara al Consultorio 9303 a convertirse en guardián de la salud de esa comunidad tunera. Siente el orgullo de haber sido uno de los primeros en vestir una bata blanca como parte del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia.

Y aunque mucho ha llovido desde entonces, no olvida que allí recibió el amor y la admiración de gente humilde. Tal vez por eso, conserva intactos los recuerdos de Eusebia Romero, una famosa adivina, a quien no solo supo ganarle el corazón y la confianza, sino además, la disposición de acompañarlo en la noble tarea de la prevención.

La anciana le abrió las puertas de su casa como una verdadera madre, y lo ayudó a formar los clubes de adolescentes y embarazadas. En el seno de esa circunscripción adquirió el sentido de pertenencia que hasta hoy le hacen afirmar: "Soy médico de la familia de los pies a la cabeza y siempre lo seré".

Doctor Eduardo VillamilEl doctor Villamil acumula una vasta experiencia, que le permite hablar con toda propiedad sobre los inicios. "Comenzamos en algunos locales de viviendas con el apoyo del pueblo. Gracias a la voluntad política se construyeron los primeros consultorios y muy pronto vimos los frutos.

"Después nos sorprendió el Período Especial -comenta- con una economía deprimida que también afectó el Programa, sobre todo en la parte de la infraestructura de las instalaciones. Hoy, las nuevas graduaciones han permitido llegar a todas las comunidades, sin la colaboración de médicos de otros territorios, como ocurría en el pasado".

Anda con el regocijo de saberse un galeno de corazón, de los que ofrece algo más que tratamiento terapéutico: él ama al ser humano. No duda en ofrecer oportunos consejos a las generaciones actuales.

"El futuro está garantizado y me regocija ver a los jóvenes con un buen nivel científico. Sin embargo, hay que rescatar el protagonismo con una mayor disciplina y consagración. Es fundamental acercarse más a las personas, establecer prioridades, resolverles las diferentes situaciones para conquistar lo que teníamos en esos años".

UN MODELO DE ATENCIÓN ENRIQUECIDO EN LA PRÁCTICA

El Programa del Médico y la Enfermera de la Familia constituye la materialización de la idea del Comandante en Jefe Fidel Castro de crear un especialista capaz de alcanzar nuevos niveles de salud y mayor satisfacción de la población.

Los antecedentes datan de la década del 60 del pasado siglo cuando en el país comenzaron a implementar el Servicio Médico Rural y el Policlínico Integral. Los resultados se extendieron a las diferentes localidades y más tarde surge un modelo de Medicina con novedosos fundamentos.

En 1983 un grupo de profesionales recibe entrenamiento en el policlínico Lawton, perteneciente al municipio 10 de Octubre en La Habana, sobre técnicas y procedimientos de este quehacer. En la noche del 3 de enero de 1984 son presentados oficialmente y al día siguiente se abren las puertas de los consultorios.

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