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Las Tunas.- El incremento salarial en el sector presupuestado, la subida de las pensiones de la Seguridad Social y el paulatino perfeccionamiento de los sistemas de pago en la empresa estatal socialista constituyen medidas audaces, osadas y valientes en el actual contexto interno e internacional, signado por el recrudecido bloqueo norteamericano contra Cuba, a la vez que supone un reto. Porque no se trata de tirar la puerta por la ventana, sino de que haya un eficiente equilibrio y correspondencia entre lo recibido y el aporte de cada cual, en función del desarrollo económico social, en busca de la prosperidad soñada.

Estas medidas de mayoritario consenso popular, no populistas, como apuntó Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, constituyen un desafío, porque no se trata de recibir más de lo que aportamos para el desarrollo integral del país. Más claro, es no pagar dinero sin respaldo y contrapartida productiva o prestación de servicios a la población carentes de calidad y satisfacción.

De ocurrir lo contrario y es lo que no puede pasar, estaríamos en presencia de una incontrolable inflación: mucho circulante en la calle y un consumo deprimido, además de exponenciales elevaciones de precios, valga que de antemano se le puso coto a esa práctica oportunista de quienes aprovechan cada filón para medrar a espaldas del pueblo.

En el ámbito empresarial el incremento del salario a diferencia del sector presupuestado es sobre la base de los resultados finales del trabajo, el reto lo constituye aportar la mayor masa posible de recursos alimentarios para su comercialización, en busca de una adecuada equiparación financiera entre el pago y el consumo interno, en beneficio de la economía global, a partir de alcanzar un mayor nivel de compra con nuestro signo monetario.

Para lograr ese supremo objetivo, no se puede actuar a la ligera y completar las plantillas laborales con las personas que menos aportan a la colectividad, sino llevar a las casillas vacantes a los trabajadores capaces de multiplicar su productividad a partir de su esfuerzo personal, la capacitación y aplicación de la innovación tecnológica, en función de incrementar las riquezas en una unidad de tiempo determinada.

A ello hay que añadir el estricto cumplimiento de los elementos financieros: costos y gastos, a partir de una eficiente contabilidad, pues los volúmenes de productos que se generen como consecuencia de los esperados cambios, no pueden lograrse con sobregiro de lo planificado en el programa anual, que cada vez más tendrá en cuenta el criterio de sus actores en la base, pues hacer lo contrario sería continuar con el barril sin fondo y ese término no cabe en nuestro lenguaje económico a partir de ahora.

Hay justificadas motivaciones y júbilo por las transformaciones alcanzadas en materia salarial y como continuidad de un proceso infinito en el devenir del desarrollo, es obligado insertar en este comentario los más recientes acontecimientos que concitan al patriotismo antimperialista contra el bloqueo norteamericano hacia Cuba: la aprobación de la Ley Electoral, de los Símbolos Patrios y la de Pesca, trascendentales pasos de avance.

Y todo eso ha sido posible, porque existe la guía certera de los Lineamientos aprobados en el Vll Congreso del Partido Comunista de Cuba, la Constitución de la República y los demás instrumentos normativos de la vida de la nación que cada vez irán por más pensando como país; pero demanda acompañamiento de todos sin excepción.

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Fuente: 26 Digital

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