Nació hace 55 años, aquella niña de incipientes pasos que se hizo mujer al fragor del combate cotidiano, incorporando, guiando, juntando y amando, viviendo en la pasión de la entrega y compartiendo la construcción de la patria nueva.

Más de un cuarto de siglo no ha borrado el encanto de esa muchacha que a pesar del tiempo sigue lozana.

Así es la Federación de Mujeres Cubanas, orgullosa de todas sus conquistas, creadora oportunidades y posibilidades para que crezcamos como verdaderos seres humanos.

Cuantas historias para contar, cuantos momentos trascendentales le ha tocado vivir a nuestra organización, y eso la hizo echar raíces profundas para crecer vigorosa y exigir el derecho de la mujer a la plena participación en la toma de decisiones.

Vilma fue su progenitora y cada logro de la FMC lo cultivo con el trabajo de los  millones de cubanas que han brindado su aporte y su entrega en todos los frentes.

Este terruño del oriente cubano tiene el orgullo de haber contado y contar con féminas valiosas que han dejado su impronta y su huella que decir de Clemencia Cabrera, Elvia Rodríguez, Maria Magdalena Mensoney, Petronila Pompa, Elsida Espinosa, Yolanda Guevara, Martha Fernández, Eloina Loicen, Aurora Pérez, Maria de la Luz Naranjo, Violeta Arias y tantas otras que han escrito la historia de la organización.

Cuánto podría hablarse del fervor patriótico, de los profundos sentimientos revolucionarios de las mujeres cubanas que lucharon con todas sus fuerzas para hacer realidad la Patria digna que soñó Martí.

Todo eso se lo debemos a esa niña que nació el 23 de agosto de 1960 y que ya cumple 55 años creando oportunidades, ondeado victoriosa las banderas de la libertad.