El embrujo de una página impresa cultiva el alma de los hombres. Ese mágico poder se convierte en realidad con el desempeño de bibliotecarias y bibliotecarios que, como hormigas laboriosas, desandan entre libros en el más sureño de los municipios de la provincia de Las Tunas.

Mucho se ha avanzado en la difusión y preservación del conocimiento humano. El uso de soportes informáticos avanzados beneficia la búsqueda de datos en la Biblioteca Pública “Julio Antonio Mella”, de esta localidad.

Nestor  Peña Ramos, informático de la referida  institución cultural, certificó la acogida de estos servicios por parte de estudiantes de las enseñanzas media, media superior, así como de  otros  sectores.

La bibliotecóloga Elia Carcasía Rey, ejemplo de amor y entrega a su profesión, afirma que esa una alegría estar entre montones de libros, revistas y documentos, porque son parte imprescindible de la sabiduría acumulada por la Humanidad.

La atención especializada en las diferentes áreas forma parte imprescindible del trabajo cotidiano, sin descuidar a quienes sufren algún tipo de discapacidad.

La lectura en formato Braille forma parte de los proyectos que se perfilan hacia la comunidad, para lograr la inserción de los ciegos y débiles visuales.

Uno de los resultados del colectivo es ostentar la condición de relevante en el evento zonal de bibliotecas del sur, efectuado el pasado 25 de mayo en el municipio de Jobabo.

Presentaciones que tienen que ver con el empleo de catálogos para facilitar la información al público, así como otros relacionados  con el manejo y sostenibilidad del medio ambiente, forman parte de su inserción en el trabajo comunitario.

La Biblioteca Pública "Julio Antonio Mella", en Amancio, también extiende su objeto social hacia las escuelas con iniciativas  para lograr la formación integral de los educandos en las distintas enseñanzas.