La Educación Especial a los largo de los años de creada ha contribuido a la formación de niños, adolescentes y jóvenes con discapacidades físicas e intelectuales que requieren una atención diferenciada.

Prepararlos para la vida adulta e independiente y el seguimiento una vez que egresan de la enseñanza es uno de sus principales propósitos.

En el municipio de Amancio, estos objetivos se cumplen en la escuela “Darío Guevara Cabrera” que con una matricula de más de doscientos alumnos y una fuerza especializada de maestros y un personal de apoyo escogido se ocupan en el correcto desarrollo de los pupilos que aquí se forman.

Marlen Baute, madre de uno de los  alumnos de este centro educacional, refiere con orgullo la atención que recibe su hijo, la higiene y el confort de los dormitorios, el balance de la alimentación y el cuidado que le profesan.

Esta mujer reconoce los esfuerzos para que su niño aprenda a pesar de sus limitaciones y destaca que ha aprendido a escribir su nombre, entre otros avances en su lenguaje que es bastante deficiente por haber nacido con el paladar hendido y otras complicaciones.

La solidaridad y la laboriosidad son valores que se inculcan en esta institución y así lo refiere el pequeño Ángel Félix Orama Benítez, que aprende a compartir con sus compañeros lo material y espiritual.

Ángel Félix, disfruta lo que aprende en la carpintería, pues ya sabe utilizar instrumentos como el cepillo, el taladro, el berbiquí y otros, sin dejar de destacar el cuidado que debe tener a la hora de emplearlos para no sufrir accidentes y dejar el área de trabajo debidamente recogida y limpia.

Esa es la enseñanza especial, la que forma valores y principios en los alumnos que prepara, por eso padres y alumnos agradecen sus avances pues es otra de las conquistas de la Revolución y de la que los que habitamos esta pequeña pero inmensa Isla del Caribe nos sentimos más que orgullosos.