Instituto Politécnico Industrial Juan Manuel Ameijeiras en Anacio. Foto Rafael Aparicio CoelloSaray, se graduó de la especialidad de Contabilidad en el Instituto Politécnico Industrial (IPI) “Juan Manuel Ameijieras”, de Amancio, y para ella fueron cuatro años inolvidables.

Ella cuenta que tuvo profesores muy buenos que le inculcaron conocimientos y valores que le han servido para desempeñarse como contadora en el Departamento de Economía de la Dirección Municipal de Educación.

La historia de Saray también se repite en otros jóvenes amancieros egresados de la enseñanza técnico-profesional, que aún no es vista con buenos ojos, pues persisten criterios de que es para muchachos no aventajados.

¿Por qué un estudiante con un buen índice académico no puede optar por una carrera de técnico medio u obrero calificado, si tiene vocación para ello?

Es cierto que no todos los alumnos son brillantes, pero sí los hay muy aplicados e inteligentes, que se sienten satisfechos con su formación y hoy cumplen importantes funciones en empresas, entidades y organismos locales con excelentes resultados.

La enseñanza técnico-profesional tiene la ventaja de que las especialidades para técnicos medios se cursan en cuatro años y dos en el caso de los obreros calificados, pero los interesados pueden continuar superándose hasta lograr un título universitario.

El país necesita de fuerza de trabajo calificada y no solo es importantes el médico, el ingeniero, el maestro, también lo es el soldador, el gastronómico, el mecánico, el técnico de refrigeración.

En el IPI “Juan Manuel Ameijeiras” funcionan aulas especializadas y talleres  para la formación integral de los alumnos, además de realizarse prácticas preprofesionales, muy importantes para la vida laboral del egresado.

Al César lo que es del César y es injusto demeritar a la enseñanza politécnica; es tan útil y digna como las demás carreras, por lo que la máxima dirección del país le presta especial atención ya que es la base para el desarrollo económico y social.