Foto: Danay Naranjo Viñales

Un intenso ajetreo distingue por estos días las cuadras amancieras. El ir y venir de personas anuncia que el esperado momento llegó.

Muchos lo describen como jornadas agotadoras, pendientes de cada detalle para garantizar que todo salga bien.

Y es que la vacunación en este municipio encuentra en cada cuadra un verdadero ejército de compatriotas donde se unen experiencia y juventud, hombres y mujeres, jovenes y los no tanto, porque esta tarea sí es de todos.

En medio de cada vacunatorio, el delegado. Ese que vela porque todos sus electores acudan al punto para recibir su dosis del inmunógeno, que organiza la cola, vela por el cumplimiento de las medidas sanitarias, a quien no se le escapa ni el mínimo detalle.

Noches de desvelo antecedieron el proceso de vacunación en Amancio, como en el resto del pais. Y aunque es el resultado del trabajo de un equipo donde intervienen las organizaciones de masas, entidades del Estado, instituciones, factores de la comunidad...., hay que reconocer que la familia es la verdadera protagonista.

Por eso desde horas bien tempranas resulta común encontrar a varias personas esperando  para ser vacunados. Disciplinados, tranquilos, seguros de la efectividad de ese pinchazo que, como muchos afirman, lo reciben con placer, como garantía de vida.

Luego de las tres dosis resta mantener la protección. Recordemos que la vacuna sola no impide la enfermedad, porque cada dia aparecen nuevas variantes del virus y el peligro es permanente.

Por eso, cuando concluya este proceso tendremos que agradecerles a todos los que de uan manera u otra contribuyeron al buen desarrollo de la vacunación en Amancio,  y a los tantos que de forma anónima dejaron su huella en este voto  por la vida.

Foto: Danay Naranjo Viñales