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Categoría: Opinión
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Foto: danay Naranjo Viñales

Hace algunos días, mientras la dirección política y adminsitrativa del municipio evaluaba las acciones de enfrentamiento y control a la Covid-19, enfatizaban en la necesidad de perfeccionar el funcionamiento de las oficinas de trámites o puestos de mando, existentes en cada demarcación amanciera.

Son pequeños espacios, creados como parte de la estrategia del pais, inicialmente destinados a la atención de las personas vulnerables, es decir, aquellas que debido sus bajos ingresos económicos requerían una protección por parte de la seguridad social.

Con el paso de los días y ante la complejidad del escenario epidemiológico, la función de estas oficinas se amplió, y hoy abarca no solo cuestiones económicas.

Según se establece, estos grupos de trabajo están integrados por un representante de cada sector de la sociedad como Vivienda, Cultura, Deportes y Salud, además de un funcionario de las organizaciones de masas. Sin embargo, ese constituye el talón de Aquiles que atenta contra los resultados anhelados en cada zona amanciera.

La intensión es que, además, en estas oficinas se puedan esclarecer algunas dudas que plantee la población sobre algún servicio específico. Orientar, intercambiar, opinar en torno a alguna cuestión que preocupe a los moradores de la circuncripción.

Se trata no solo de asignarle un mensajero a las personas mayores de 60 años  que viven solas, o al discapacitado que no tiene familiar obligatorio. Va más allá de esa prestación monetaria  eventual, permanente o excepcional que pueda o no, requerir un núcleo familiar.

Un ejemplo sencillo que por estos dias se debate entre los vecinos de cualquier cuadra amanciera: las pesquisas. Recordemos que este método permite la detección temprana de personas con síntomas de Covid-19, y por tanto, determina el tratamiento del paciente, según lo requiera.

Pero, cómo pude ser que aquella persona que cumple disciplinadamente su aislamiento social no conozca siquiera al encargado de preocuparse diariamente por su estado de salud?

Cómo explicar que alguien acuda a nuestro policlínico tras varios días de malestar, o haya recibido un pariente de otro lugar del país, y nadie lo haya notado? Evidentemente falta seriedad en la tarea y sobran personas para su cumplimiento.

No podemos dejar fisuras en nuestro encargo social. El presidente del pais, Miguel Diaz- Canel, insiste diariamente en que a Cuba hay que ponerle corazón. Y no se trata de un eslogan para campañas publicitarias, sino una realidad que debe marcar nuestras jornadas.

Foto: danay Naranjo Viñales