El pueblo reverenció al joven revolucionario asesinado en las calles santiagueras. Foto: Tomada de Internet
El pueblo reverenció al joven revolucionario asesinado en las calles santiagueras. Foto: Tomada de Internet

"A los héroes/se les recuerda sin llanto,/se les recuerda en los brazos,/se les recuerda en la tierra;/
y eso me hace pensar/que no han muerto al final,/y que viven allí/donde haya un hombre presto a luchar,/a continuar".

Eduardo Ramos inmortalizó para la eternidad en esos versos cargados de patriótica poesía, el legado de hombres y mujeres que sin pensar en la muerte y el olvido, consagraron su pensamiento y acción a la consecución de la justicia, la libertad y la plenitud humana.

La Generación del Centenario, liderada por Fidel, convocó a la lucha armada como tributo a una Revolución que vistió el verde olivo a una parte significativa de la juventud cubana de su época. Jóvenes sin más pretensión que honrar la memoria del más universal de todos los cubanos, asumieron la continuidad de la gesta mambisa de 1868.

Entre los más destacados de  esa oleada  de muchachos estuvo Frank País García. Combatiente revolucionario cubano. Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio e integrante de su Dirección Nacional, fue el organizador del Alzamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba en apoyo a los expedicionarios del Granma.

Luego brindó un apoyo vital a la guerrilla que en la Sierra Maestra dibujaba con las armas en las manos el final de una época de oprobios, entreguismo y desgobiernos. Fue asesinado por las fuerzas represivas de la dictadura de Fulgencio Batista el 30 de julio de 1957. 

La noticia se corrió como pólvora por todo Santiago de Cuba: ¡Mataron a Frank País! en el Callejón del Muro, en pleno centro de la ciudad yacía el cuerpo exánime del joven héroe, baleado sin misericordia por los más abominables esbirros de la dictadura, encabezados por el Teniente Coronel José María Salas Cañizares.

Unos pocos metros más allá,  en la calle San Germán,  Raúl Pujol era asesinado vilmente por el propio criminal. La  ciudad estalló en ira y dolor. El luto asumió como atributo, brazaletes del 26 de julio, y hasta los muros de la oriental urbe, juraron luchar hasta vindicar el crimen.

Enterado de la muerte del valeroso revolucionario, Fidel expresa: " ¡Qué monstruos!  No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado.  No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quién era Frank País, lo que había en él de grande y prometedor.  Duele verlo así, ultimado en plena madurez, a pesar de sus veinticinco años, cuando estaba dándole a la Revolución lo mejor de sí mismo.  Guardaré sus últimas cartas, escritos, notas ... como prueba de lo que fue ese talento asesinado en la flor de su vida".

En 1959,  en el Cuartel Moncada, a las 5 y 15 ante meridiano, hora en que comenzó el asalto en 1953, un Consejo de Ministros simbólico acordó declarar el 30 de Julio, día en que cayeron en combate Frank País García, Raúl Pujol y René Ramos Latour, como la jornada para honrar a  los Mártires de la Revolución Cubana y  a todos los que ofrendaron su vida por la patria en la última gesta revolucionaria, continuidad de los que se lanzaron al campo del honor en el 68 y el 95.

Muchos son los frentes donde el protagonismo juvenil evidencia la unidad de un pueblo que un día juró ser libre e independiente y asumió como reto y meta la inclaudicable actitud de quienes los antecedieron en la lucha por la dignidad y la justicia, y que hoy perduran en el pedestal de la patria.