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Categoría: Amancio
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Cada  22 de agosto los radialistas cubanos tienen motivos suficientes para festejar el nacimiento de uno de los medios de comunicación más rápidos y eficaces en el mundo; la Radio, fuente inagotable de información, entretenimiento, y educación.

A 91 años de su surgimiento, quienes  tienen la  responsabilidad soñar frente a cada entrega, no cesan en su empeño de satisfacer los gustos más exigentes de los oyentes, principales protagonistas en las emisiones que reflejan el acontecer político económico y social de Cuba.

Para quienes aman y sienten desde su interior ese bichito que atrapa, no existen limitaciones, dificultades, ni horas para el descanso.

La radio cubana tiene retos importantes que cumplir, y sobre todo quienes tienen el encargo de surcar el éter cada día y penetrar en cientos de hogares a la misma vez.

Un lugar mágico donde confluyen ideas, surgen amores y se sueña un mundo mejor, esa es la radio por dentro, y así lo sienten sus realizadores cargados de emociones y sentimientos sin límites.

Radio Maboas, del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), no escapa de ello, y sus 41 trabajadores ponen su empeño en parecerse más a quienes nos rodean.

Nombres como Máximo Velásquez, Ilía Tamayo, Ángel Omelio, Belkis Figueredo, Manuel Menéndez o Elisa Reyes, entre otros tantos, quedarán por siempre y para siempre en los corazones de los amancieros y en la historia de esta planta radial con más de cuatro décadas en el aíre.

Ana Vivian Cabrera, redactora asistente de prensa en la CLMN,  con sus 23 años de experiencia ha transitado por varios departamentos, y en cada uno de ellos ha dejado su huella reflejada en la calidad de los programas que integran la parrilla de programación.

Meticulosa, y responsable, así anda por los estudios y pasillos de Radio Maboas Haydee Martínez Lora, directora de programas con premios y reconocimientos por la calidad de su trabajo.

La Radio cubana sigue ganando espacios en los oyentes, protagonistas indiscutibles de las historias que  contamos y compartimos desde los micrófonos, gracias a la magia que nos permite llegar a nuestros oyentes, imaginando rostros que se confunden con las voces, y continuar siendo sonido para ver.