Radio Maboas en Amancio, Las Tunas, Cuba. Foto: Consuelo Corrales Fonseca

El lenguaje verbal trasciende desde épocas bien remotas. Se practica en varias formas e idiomas y se emplea en diferentes medios. En el caso  de la radio se conjuga con el sonido que hace magias para ver.

Radio Maboas en Amancio, Las Tunas, Cuba. Foto: Consuelo Corrales FonsecaLa radio,  con noventa y nueve lustros, es capaz de informar, divulgar, enseñar, educar y recrear a cada destinatario.

Contribuye a formar aptitudes, valores y enriquece el conocimiento.

Está en cualquier parte de la geografía cubana y es capaz de reunir familias para compartir un espacio, debatir sobre el tema propuesto o ser parte de una competencia.

Cada voz distingue un programa, un barrio o un municipio. Ahí le acompaña un sonido, que guarda cada detalle para una nueva emisión.

Le espera un colectivo que se entrega a sus  oyentes. Asesores, escritores y redactores que proporcionan un soporte literario con calidad.

Periodistas que indagan, buscan,  proponen soluciones, se hacen dueños del problema y lo resuelven.

Técnicos que no reparan en horas cuando el sonido se interrumpe.  Especialistas que controlan cartas, llamadas, realizan investigaciones y recomiendan. Fonotecaria que escucha y fomenta el buen gusto por la música.

Recepcionista que recibe y orienta a los oyentes. Trabajadores de servicios que velan por la pulcritud del centro.

Todo un equipo que es necesario e imprescindible para hacer radio.

Por eso el lenguaje verbal se emplea de diferentes formas y todos con un denominar común. Satisfacer a los oyentes.

Vuelve una y otra vez  un proceso de producción complejo para convertir el sonido en imagen.

Radio Maboas creada en cinco de abril de 1970, mantiene la  audiencia. Llega a las comunidades  a compartir con  sus oyentes y promociona los talentos del barrio.

La Radio Cubana se multiplica en emisoras comunitarias, de nuevo tipo y en multiplataforma, con lenguajes específicos.

Pero  mantiene la convicción, que la radio es sonido para ver y es ahí donde el lenguaje verbal se transforma en visual y el sonido logra cortar la distancia.