Imprimir
Categoría: Amancio
Visto: 82

Foto: Danay Naranjo Viñales

Que corren tiempos difíciles es una realidad que nadie puede ocultar. Que la cotidianeidad del cubano cambió radicalmente hace más de un año, también es verdad.

Y es que desde marzo del 2020 nuestros días y noches tiene un denominador común: la Covid-19, no es menos cierto

Pero, a pesar de las lamentables cifras de contagiados y fallecidos que acompañan a esta enfermedad, tiene su lado positivo. Ese que radica justo allí: entre trastes y ropa sucia, entre inestables bandejas y largos pasillos para limpiar, donde existe un centro para el aislamiento; en la zona roja.

Casi siempre anónimos, para muchos irrelevantes, también son héroes que luchan por la salud. Mujeres, jóvenes..... valientes que garantizan la higiene y comodidad de quienes se encuentran lejos de sus casas.

Porque la juventud amanciera también  constituye un resorte social ejemplar durante este largo tiempo de combate contra la COVID-19.

Llegan inexpertos, temerosos pero seguros de sí y conscientes de su compromiso.

Motivados por la confianza que otros depositan en ellos, desafían extensas jornadas con el ímpetu que les  caracteriza. No podía ser de otra manera.

La labor  de lavanderos, pantristas, roperos, jardineros y todo el personal de apoyo es tan excepcional como la del propio galeno de bata blanca.

Según explican, ellos pidieron hacerlo de forma personal; nadie les exigió que fueran allí, a exponerse. Cada uno dio su paso por voluntad propia, porque entiende que la suma de esos riesgos individuales mantendrá la salud del pueblo.

Son jóvenes ángeles que dejan detrás casa, familia, costumbres.....  que unen sus jornadas en constante desafío del peligro. 

Nadie puede ocultar que Amancio tiene en voluntad, y en el amor de estos  muchachos, una poderosa fuerza, un escudo para resistir y vencer ante esta terrible pandemia.