¿Qué espera el señor Barack Obama para restituirles el derecho a la vida?.  Cuatro hombres aún están a la espera de una libertad vilmente despojada. Antonio Guerrero, Ramón Labañíno, Fernando González, y Gerardo Hernández,  se erigen como símbolos de resistencia, coraje y apego insobornables al cielo azul de su isla añorada. 

Un día la Patria necesitó de sus esfuerzos, y ellos respondieron con la firmeza y la decisión que adornan a los héroes sin tacha. Dejaron atrás sus mejores recuerdos, el calor de una madre, el beso tierno de una esposa, el abrasante sol de su tierra. Se les encomendaron misiones complejas y peligrosas, pero la perfidia los encerró, como si pretendiera sobornar el brillo de la dignidad.

En pocos días, se cumplirán 15 años de una injusticia abominable.  Los hechos aún están frescos para recordar la suciedad de una farsa enmarañado y ambivalente. Vale traer a la memoria los momentos más cruciales del proceso judicial orquestado por el gobierno estadounidense.

16 y 17 de junio de 1998: En un intercambio con agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), autoridades de la Seguridad del Estado cubano entregan una amplia información sobre actividades terroristas contra el mayor archipiélago del Caribe. Los funcionarios estadounidenses se quedan impresionados por la abundancia de pruebas. 

12 de septiembre de 1998: Durante un operativo del FBI, son detenidas diez personas que integraban una  supuesta red de espías. Se identifica entre ellas a René González, Antonio Guerrero, Luis Medina, Rubén Campa, Manuel Viamontes. Son conducidos al edificio del FBI en Miami, para incitarlos a colaborar y traicionar a cambio de ciertas promesas, presiones y chantajes.

14 de septiembre de 1998: Después de dos días retenidos, pudieron por primera vez lavarse la boca, sin aseo. En esas condiciones se presentan en la Corte Federal, la cual le informa de la asignación de abogados de oficio.

29 de septiembre de 1998: Son trasladados a la llamada Unidad de Albergamiento Especial, más conocida como el "hueco". Según el reglamento, el tiempo máximo para mantener a un detenido en estas condiciones es de 60 días, cuando es culpable de los casos más graves como el de asesinato. 

2 de octubre de 1998: Se radica la causa ante un Jurado Federal que acusa a los diez detenidos de cometer actos de espionaje, conspiración y de agentes extranjeros. Informan que aún desconocen la verdadera identidad de tres de los acusados. Se ordena que se mantengan detenidos sin derecho a fianza y pendientes de juicio. 

7 de mayo de 1999: La Fiscalía presenta un segundo informe de acusación ante la Corte donde se perfeccionan los cuatro cargos alternos y se le agrega a Gerardo el de "conspiración para cometer asesinato". Ocho meses después de su arresto aparece esta grave imputación, asociándolo con el incidente de las avionetas derribadas en el espacio aéreo cubano en febrero de 1996. 

20 de marzo de 2000: Los cinco acusados presentan una moción conjunta para cambio de sede, solicitando que el juicio fuera trasladado a Fort Lauderdale, argumentando que en Miami estaba el núcleo básico del anticastrismo. También ampararon su pedido en una encuesta que arrojó la existencia de prejuicios contra los acusados en esa ciudad.

8 de junio 2001: Concluye el amañado juicio llevado a cabo contra los cinco compatriotas y el jurado los declara culpables de los 26 cargos que se les imputan.

17 de junio 2001: Los cinco cubanos emiten un mensaje al pueblo norteamericano, explicando los motivos de su acción en contra del terrorismo que desde Estados Unidos se fraguaba contra el pueblo cubano. 

13-14 de agosto de 2001: Se les reservan celdas separadas en pisos y en alas diferentes en un intento por quebrar su acerada moral, sus ideas y convicciones, lo que ha llevado a las autoridades carcelarias a condenarlos a un vil aislamiento.

29 de diciembre de 2001: El Parlamento cubano, en su sesión especial, les otorga el Título Honorífico de Héroes de la República de Cuba; la Orden Mariana Grajales a las madres y la Orden Ana Betancourt a las esposas. Se aprueba además llamar al 2002 “Año de los Héroes Prisioneros del Imperio”.

9 de agosto de 2005: El Tribunal de Apelaciones de Atlanta decidió por unanimidad cancelar el primer juicio y sus sentencias. Según esa instancia, no se reunían en la ciudad estadounidense de Miami las condiciones para un proceso justo.

Esa decisión estaba precedida de otra, de mayo de 2004, cuando el Grupo de Trabajo encargado de las Detenciones arbitrarias -componente de la Comisión de los derechos del hombre, de Naciones Unidas-, afirmó en una declaración que la detención de estos cinco cubanos era arbitraria e ilegal e instó a los Estados Unidos a adoptar medidas para aportar una solución al problema.

4 de junio de 2008: El panel de tres jueces, integrado por dos magistrados del anterior, y uno de nueva incorporación  y, para más señas, con un historial  ultraconservador, ratificó las causales del caso y las condenas de Gerardo y René, e introdujo la modificación de las condenas para Ramón, Tony y Fernando. Este proceder demuestra que el miedo a hacer justicia y la venganza injustificable son actos deshonrosos y viles.

9 de diciembre de 2009: Un tribunal de Miami rebajó a 30 años la condena que pesaba contra Ramón Labañino, a quien habían sentenciado a cadena perpetua más 18 años.

30 de agosto de 2011: El movimiento solidario internacional con la causa de los cinco antiterroristas cubanos permanece atento al curso de la apelación de Hábeas Corpus de Gerardo Hernández, uno de los cinco héroes prisioneros en ese país.

Hernández, penado a doble cadena perpetua más 15 años y confinado en una penitenciaría de máxima seguridad en Victorville, California, radicó el 16 de agosto en un tribunal de Miami y ante la jueza Joan Lenard, la misma que los condenó a todos en el 2001, presentó una réplica de 65 páginas en la que se incluyen nuevos argumentos de este recurso.

2013: René González recibe el certificado de pérdida de la ciudadanía norteamericana y regresa a Cuba, luego de haber cumplido tres años de libertad supervisada.  

Pese al chantaje y las presiones,  sus captores aún no han conseguido enterrar la verdad.

Desde el momento de su apresamiento, han sido sistemáticas las violaciones y abusos para desacreditar a nuestros hermanos.  La voz del mundo y de las personas honestas se ha unido en un movimiento que cada día se fortalece en todos los confines del planeta.

Son muchas las razones que pesan por la solidez de sus argumentos y firmeza de principios. Han olvidado sus carceleros que en ellos fructifica el caudal humanista de la Revolución Cubana, su alto sentido ético, justiciero y solidario, para con los desposeídos.

Cuatro hombres van por todos los confines con la adarga de la verdad en sus manos;  cual jinetes mambises y rebeldes, cortan a destajo la infamia con el filo de la razón.

Como Quijotes de los nuevos tiempos,  Antonio, Gerardo, Ramón y Fernando, junto a René, son la expresión más acabada de fidelidad a sus raíces y del sostén de las ideas que no se traicionan, ni con migajas ni con espurias bondades.