Operaciuón Carlota. Foto: Internet

No existe un rincón del mundo, por recóndito que este sea, donde no se haya mencionado alguna vez el nombre de nuestro país. No hay dudas de que el internacionalismo en los cubanos es una virtud histórica, cómplices de todo aquel que ha necesitado nuestra ayuda.

Dentro de algunas horas, se cumplirán 45 años de la Operación Carlota, nombre que recibió la ayuda militar prestada por Cuba a la República Popular de Angola, en su lucha por conservar la independencia y la integridad territorial.

Según cuenta la historia, el nombre aludía a una esclava africana que, ese día pero de 1843, encabezó una rebelión en Matanzas, contra los esclavistas españoles, por lo que fue salvajemente descuartizada.

Aunque las acciones comenzaron oficialmente el 4 de noviembre de 1975, se considera que la misión terminó 16 años más tarde, con el retorno a la Patria de los últimos cubanos de Angola.

Hasta 1991, miles de médicos, maestros, ingenieros y soldados de todo el país, ofrendaron su vida en misiones militares y civiles en la República Popular de Angola y Etiopía, a la vez que contribuyeron a la independencia de Namibia y el fin de la política del Apartheid en Sudáfrica, como combatientes o colaboradores.

En estas acciones militares estuvo la presencia amanciera. Muchas familias locales sufrieron tras la partida de alguno de integrantes hacia tierras africanas.

Eran entonces jóvenes que dejaron casa, familia y anhelados sueños. Algunos perdieron la vida en la contienda. Otros, aún recuerdan los terribles días que marcaron su vida con secuelas físicas o mentales. Lo cierto es que no importa cómo ni cuándo, si vivos o muertos, lo importante es que regresaron.

Nadie duda que la misión militar cubana en Angola fuera decisiva para preservar la independencia total del país y más de cuatro décadas después sus protagonistas constituyen dignos ejemplos de la solidaridad y el internacionalismo que nos caracterizan.

Aunque han pasado ya 45 años de aquellas memorables jornadas y se viven tiempos diferentes, los caídos en tierras hermanas no están olvidados. Sobre ellos, al término de la operación Carlota, el entonces ministro de las FAR Raúl Castro Ruz expresó: “La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia”.