Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada 

Como un soplo esperanzador llega la intervención sanitaria con Abdala, en el más sureño de los municipios tuneros a pacientes y grupos poblacionales de alto riesgo a padecer Covid-19, como es el caso de embarazadas, madres que lactan, quienes padecen de enfermedad renal crónica, entre otros.

Según directivos del sector de la salud en la localidad, suman 560 las personas que se encuentran en estos grupos cuyo sistema inmunológico es más vulnerables a contraer el virus, por su condición como es la gestación, la edad, o las comorbilidades, este último un término que se aplica cuando una persona sufre dos o más trastornos o enfermedades, como hipetensión, diabetes, de ahí que se prioricen para reforzar sus defensas.

En la localidad estas personas han recibido al menos la primera dosis de la vacuna, cumpliendo con el cronograma, y creando todas las condiciones para que se concluya con el esquema completo sin dificultad.

Por otra parte es importante señalar que no se ha producido ningún evento adverso en el proceso de administración del inmunógeno.

Hoy el agradecimiento no es solo de quienes reciben el pinchazo del amor que viene en frascos con la vacuna Abdala, nacida del talento, el esfuerzo y el compromiso de los científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, sino también de los familiares que los saben más protegidos.

No obstante los niveles de inmunidad que les aporta el medicamento a embrazadas, a madres de niños menores de un año, pacientes dialíticos y quienes conviven en instituciones sociales como los Hogares de Ancianos, no se pueden  descuidar las medidas de seguridad y que la familia también sea consciente de ello, para que no se lleve el virus al hogar, y entre todos también apoyar el esfuerzo que hace el país por garantizar salud y bienestar al país, en medio de las difíciles condiciones sanitarias y económicas que atraviesa.