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Categoría: Cuba
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Foto: Oscar Sánchez Serra

Felicidades campeona, Cuba te admira y quiere. Eres inspiración para nuevos éxitos de la delegació olímpica cubana». La expresión en Twitter ha recorrido la geografía humana de Idalys Ortiz, justo cuando todavía las pulsaciones aceleran su corazón tras conquistar su presea plateada en su tercera final olímpica consecutiva en y su cuarto lauros en estas demandantes competiciones.

Fue el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien así le habló desde las redes sociales. Y es que en la Mayor de las Antillas, desde él hasta el más sencillo obrero o campesino, intelectual o científico, hombre o mujer, niños, jóvenes, adultos, somos un país, tenemos puesta la camiseta del equipo Cuba. 

No quiero pecar de absoluto, pero sería difícil encontrar otra nación que esté viendo más Juegos Olímpicos que nuestro archipiélago. Las madrugadas cubanas nos encuentran palpitando junto a nuestros deportistas, con el orgullo patrio en medio del pecho, el mismo que Idalys Ortiz y Julio César la Cruz mostraron en sus escenarios de competencia.

Díaz-Canel, además, conversó con la judoca y el boxeador, vía telefónica: «Haz hecho una hazaña, estamos orgullosos de ti, te queremos mucho. Vi tu entrevista, lindísima, emocionada, coherente, eres una campeona de alma y cuerpo», le dijo el Jefe de Estado a la artemiseña, a quien le reitero que lo hecho por ella es una proeza.

«Tu actitud patriótica fue un regalo para este pueblo», le expresó el Presidente al púgil Julio César la Cruz, en alusión al «Patria o Muerte» que, con voz firme y victoriosa, exclamó después de derrotar inobjetablemente a otro cubano que decidió nacionalizarse en España y representar a ese país en estos XXXII Juegos Olímpicos. 

Emmanuel Reyes había pronosticado que «arrancaría cabezas», con el mismo lenguaje bárbaro y de odio que desde la Florida, en Estados Unidos, se intenta intimidar a los revolucionarios y establecer el caos y la ingobernabilidad en nuestro país. Dijo el ahora español que se regalaría un Patria y Vida, en alusión a la frase que plagiaron los odiadores, nada menos que al hombre que parió una de las obras más humanas de la sociedad moderna, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, para oponérsele, justamente cuando esa es la esencia humanista de la Revolución de la Mayor de las Antillas.

Pero escogió mal, se equivocó de equipo, de deportista y, además, la estrategia de hacer méritos, porque con los puños sabía que no lo lograría, le salió como el tiro, por la culata. El «Patria o Muerte», porque sin la primera no podría haber vida, retumbó desde los puños del camagüeyano, como si fuera del machete del símbolo agramontino que fue Ignacio Agramonte, quien cuando le preguntaron con qué contaba para continuar luchando contra el colonialismo español respondió como la Cruz: «¡Con la vergüenza de los cubanos!».

«Ustedes van a seguir ganando y dando medallas al país. Y van a mejorar el color de la medallas», le afirmó Díaz-Canel al capitán de la escuadra cubana de boxeo.

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Fuente: Granma