Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada

Ante los desafíos que impone el escenario económico mundial que se complejiza con la Covid-19, y el bloqueo que impide acceder a un grupo de recursos vitales, Cuba no se cruza de brazos a esperar como decía mi vecina que el maná nos caiga del cielo.

Por el contrario se trazan políticas y adoptan medidas que permitan salir adelante para potenciar el desarrollo de un grupo de sectores que son imprescindibles como es el caso del agropecuario.

Foto: Niria Isabel Cardoso EstradaEn días recientes se aprobaron un grupo de 63 medidas que responden a viejos reclamos de los productores que al final van a influir de forma muy positiva en los rendimientos agrícolas y en la mesa de los cubanos.

Entre ellas está la reducción de las tarifas eléctricas y de agua a los campesinos, el precio a los piensos nacionales, garantizar la comercialización de carne bovina, así como que los productores de ganado menor vendan de forma directa las carnes en la red minorista, en moneda nacional o en divisa.

A ese grupo de medidas se le añade la política bancaria y crediticia que permite insuflar capital para que los productores inviertan en recursos, semillas, tecnologías para siembra de cultivos, cría de animales, mejora de la infraestructura de las unidades agrícolas, todo ello con tasas de amortizaciones al banco muy beneficiosas para quienes producen la tierra.

Otra de las facilidades es que solo se pagará al banco entre el 50 o 60 % de la tasa de interés, y el 50 % de la prima del seguro, el resto lo asume el presupuesto del Estado, así como también se amplia el espectro de las producciones agropecuarias para las que se otorgaba financiamiento, como es el arroz, frijol, papa, yuca, boniato, ganado mayor y menor, producción de huevos, chapea de marabú, y mantenimiento de  la infraestructura.

Asimismo se flexibilizan las garantías, aquí el banco exige que el campesino tenga una cuenta corriente, donde reciba los ingresos y desde la cual podrá realizar los pagos, en este sentido también se aceptarán propiedades  legalizadas como maquinarias, y autos debidamente tasados.

En fin que de lo que se trata es de dar al sector agropecuario una inyección financiera para que logre el despegue que se requiere y con ello contribuir al auotabastecimiento y la soberanía alimentaria que requiere el país.