El paciente Fidel Castro

Las Tunas.- El doctor Alberto Felipe Rigñak Vaz releyó la identificación del paciente consignado en el libro de su consulta de un hospital de Kenya. Él ya había escuchado que los había, pero verlo escrito ya era otra cosa. “¡Fidel Castro!”,  llamó y cuando vio acercársele a un jovencito de 14 años de edad acompañado de su progenitora no le quedó espacio para las dudas.

La madre le imploró con las mejores frases que encontró para que operara a su hijo el queloide que sufría, secuela de un accidente. Y tras la entrevista de rigor para atender su caso sobrevino la charla y conocer el origen de tan inusual toponimia para el adolescente.

Entonces, cuenta el doctor Rigñak Vaz, comprobó cómo el Líder Histórico de la Revolución Cubana ya roza los linderos del mito entre los africanos, pues solo después de esa conversación la señora tuvo una idea más completa de cuánto encierran en sí esas dos palabras que había escogido para nombrar a su hijo. Escuchó de lo hecho por el Guerrillero del Tiempo no solo para traer justicia social y soberanía a Cuba, sino también para desterrar definitivamente al colonialismo y al apartheid del continente cuna de la humanidad.  Hasta entonces, dijo ella, lo asociaba con alguien importante, notorio y muy ligado a otro grande de la historia en África: Nelson Mandela.

“Fue muy emotivo saber que Cuba hace mucho tiempo está aquí, que el nombre de nuestro país está asociado a Fidel, a Raúl, al Che y ahora a nosotros”, comentó el especialista en Cirugía Plástica Reconstructiva, Estética y Quemados, quien por varios años cumple su misión como colaborador en Kenya.

Dicen las estadísticas que en 1959 el nombre más escogido en Cuba para los niños que nacieron ese año fue Fidel. En África, “Fidel Castro”,  se ha multiplicado en quienes, a veces sin saber a ciencia cierta por qué ayudan a que su leyenda siga creciendo, no sustentada en la creatividad de la ficción, sino en hechos concretos que los buenos dejan en la vida de millones.